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Desde 1971, oficialmente Madrona es un barrio de
Segovia, si bien los ocho kilómetros que dista de esta ciudad le hacen conservar todavía
muchos de los rasgos fisonómicos del pueblo que aun quiere ser. Lo que más llama la atención de
este lugar es, sin duda, su enclave geográfico y lo que de ello deriva. Se asienta tanto
el pueblo como la mayoría de su término, sobre una gran placa de piedra caliza y su
orografía es la propia de un tránsito de cordillera a llanura, en este caso de la Sierra
del Guadarrama, del Sistema Central, a una de las muchas llanuras castellanas.
A mi forma de ver, esto le
procura no pocos alicientes en lo relativo a la variedad de su paisaje, en el que
concurren en fiel armonía, sotos, tierras de labor, vegas, montes, alamedas, huertas,
prados, eras, arroyos, tres ríos, lastras, riscos... cada cual con las características y
la vegetación que le son propias, por lo que se embellece con los múltiples valores que
le procura esta diversidad (valores hedónicos). |
La
multiplicidad pasajística de su territorio también tiene su reflejo en los nueve
núcleos de población que integran este lugar. El pueblo de Madrona
propiamente dicho, sus barrios o anejos de Perogordo y
Torredondo y las seis casas de
labor que restan de las ocho o nueve que fueron en su día: Valsequilla, Escobar, El Sotillo, Paredones,
La Rumbona y Abadejos. De las desaparecidas - La Ventilla, Bernuy.... - sólo nos quedan
nombres, referencias y algunos restos.
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