Cuaderno Ð Madrona    

   

   

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     Notas preliminares

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Desde 1971, oficialmente Madrona es un barrio de Segovia, si bien los ocho kilómetros que dista de esta ciudad le hacen conservar todavía muchos de los rasgos fisonómicos del pueblo que aun quiere ser.

    Lo que más llama la atención de este lugar es, sin duda, su enclave geográfico y lo que de ello deriva. Se asienta tanto el pueblo como la mayoría de su término, sobre una gran placa de piedra caliza y su orografía es la propia de un tránsito de cordillera a llanura, en este caso de la Sierra del Guadarrama, del Sistema Central, a una de las muchas llanuras castellanas.

   A mi forma de ver, esto le procura no pocos alicientes en lo relativo a la variedad de su paisaje, en el que concurren en fiel armonía, sotos, tierras de labor, vegas, montes, alamedas, huertas, prados, eras, arroyos, tres ríos, lastras, riscos... cada cual con las características y la vegetación que le son propias, por lo que se embellece con los múltiples valores que le procura esta diversidad (valores hedónicos).


    
La multiplicidad pasajística de su territorio también tiene su reflejo en los nueve núcleos de población que integran este Lugar o Distrito. El pueblo de Madrona propiamente dicho, sus barrios o anejos de Perogordo y  Torredondo y las seis casas de labor que restan de las ocho o nueve que fueron en su día: Valsequilla, Escobar, El Sotillo,  Paredones,  La Rumbona y Abadejos.

De las desaparecidas como La VentillaBernuy de Riomilanos... sólo nos quedan nombres, referencias y algunos restos.


A lo largo de estas páginas se ofrecerá un recorrido por lo más significativo del patrimonio este lugar, más a modo de crónica sentimental que de divulgación documental, aunque de ésta también dé cuenta este Cuaderno.

Ahora y aquí, el único propósito es obtener la máxima belleza de lo entrañable.

2001. Mes de mayo

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Agradecimiento

Esta humilde página no contiene anuncios, ni publicidad de ningún tipo, ni está patrocinada por ninguna institución, empresa o gurpo o entidad. No está sujeta a ninguna dependencia ni obligación respecto a nadie y a nadie ni a nada debe obediencia ni subordinación, por lo cual yo soy el único responsable de sus contenidos.

Pero sí debe, y desde hace muchos años, un agradecimiento muy especial, porque se trata de una gratitud inmensa sólo igualable al aprecio y admiración por esta persona, vecino de Madrona, vecino mío y amigo: Marco Antonio Otero Bernardo.

Sin su colaboración, este sitio podría existir, claro, pero con la suciedad de la publicidad y bajo la imposición de otras servidumbres y obediencias debidas.

Muchas gracias, Amigo.

Pirineos, julio 2013

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