Esta
civilización, si cabe este término, que abarca desde el año 409 (fin de la hegemonía
romana en la península) hasta el 711 (en el que llegan los árabes con ganas de
pelea) tuvo en la provincia de Segovia uno de los principales asentamientos
alcanzando un censo de unos 65.000 individuos.....
Bien, pues
esta gente también eligió estas tierras para levantar una pequeña ciudad y, cercana a
la misma, su necrópolis. En realidad no levantaron su ciudad, sino que ocuparon la villa
romana precedente, siguiendo lo que para ellos era ya una costumbre: habitar estas villas
y ciudades de una sociedad romana en trance de desaparición.
De la ciudad,
cuyo asentamiento no coincide con el del pueblo medieval que le siguió, que es el actual,
sí nos quedan restos: tejas, argamasas, canales, piedras de moler el trigo para obtener
harina, etc. Algunos de estos vestigios corresponden a la villa romana.
De la necrópolis se extrajeron unos diez sarcófagos que se dejaron en la
superficie. Allí han permanecido bastantes años sin que nadie perturbara su existencia.
Son sarcófagos labrados en piedra caliza con su enorme tapa de una sola pieza. Hoy su
situación es la siguiente: algunos de ellos se encuentran en casas particulares. Otros
han sido bárbaramente destruidos en el mismo cementerio y otros, los más, enterrados aun
en la zona protegida de excavaciones.
De otra parte, los restos de valor encontrados en estas enormes
sepulturas (orfebrería, vasos, adornos, etc.) están en el Museo Provincial de
Segovia y lo demás se ha abandonado. No estaría mal que algún día, mejor pronto que
tarde, se tomaran iniciativas sobre su recuperación y protección.
Del dossier dedicado a las necróplis visigodas, extraemos
el siguiente texto dedicado a la necrópolis de Madrona. En el mismo se pueden ver los
dibujos de los objetos y orfebrería encontrados en la excavación:
Hoja 00444
Madrona
(Segovia)
En las últimas
estribaciones de la Sierra del Quintanar, y en la confluencia de los ríos Milanillos y
Eresma, fue descubierta en 1950, un importante necrópolis visigoda.
La Excavación
fue llevada a cabo en 1951, por D. Antonio Molinero Pérez, que pretendía publicar una
monografía. Desgraciadamente murió antes de poder hacerlo y sin dar una noticia del
plano de distribución. Pero los materiales habían fueron reseñados en su libro de 1971.
Se excavaron un
total de 90 sepulturas, casi todas ellas orientadas E.-O., aunque con algunas excepciones.
Se trataba de simples fosas, o bien fosas delimitadas por piedras y en algún caso
sarcófagos que suponemos producto de la reutilización.
Los materiales
aparecidos son muy variados y muchos de ellos los hemos tomado como hallazgos cerrados.
Adjuntamos lo objetos de las sepulturas más importantes, pero no nos detenemos en su
descripción.
La necrópolis
de Madrona debe ser clasificada como uno de los cementerios clásicos
visigodos, habituales en la Meseta Castellana. Todos lo materiales corresponden a nuestros
niveles II y III (480/90 -560/80), y no sobrepasan el siglo VII.
Bibliografía:
MOLINERO PÉREZ, A. Una nueva necrópolis visigoda en la provincia de Segovia: Madrona,
A.E.Arqu., 25, 1952, págs.. 191-193, figs. 74-75. Id. Aportaciones de
excavaciones y hallazgos casuales (1941-1959), al Museo Arqueológico de Segovia,
E.A.E., 72, 1971, láms. LXV-XCVI.

Acceso al dossier
Documentos sobre los visigodos en los que aparece
Madrona
Publicaciones
en prensa

3.-
Civilización árabe.
Del paso de los árabes por el lugar de Madrona no tenemos testimonio
alguno. Suponemos que pasarían, eso sí, pero sin quedarse (nuestro clima tan
peculiar disuade lo suyo...). A pesar de su larga estancia en lo que ahora es
Castilla (aproximadamente desde el 711 hasta el 1035) no tenemos, que se sepa, ningún
tipo de resto arqueológico de esta civilización. Pasaron de largo.
Datos del siglo XVIII
Del libro La lucha por la tierra en la Corona de Castilla,
de Margarita Ortega López, editado por el MAPA, Serie Estudios, Madrid, 1986 extraemos el
párrafo de la contraportada y una tabla en la que se aportan datos del Sexmo de san
Millán.
El Expediente de Ley Agraria fue promovido por el equipo de
Carlos III con un criterio de selección antológica de los problemas del campo y con la
finalidad de sentar las bases de una futura Ley Agraria nacional. Su análisis documental
muestra no sólo informes técnicos de intendentes, síndicos... sino una viva y rica
protesta de campesinos y labradores de la Corona de Castilla explicando la variedad de
problemas a los que había de enfrentarse el legislador.
Y esta protesta directa de la sociedad rural es la gran
protagonista del Expediente. Propietarios, pequeños arrendatarios, subarrendatarios o
grandes arrendatarios enviaron sus memoriales al Consejo de Castilla, -individual o
colectivamente- interpelando al Gobierno sobre la urgencia de formular una Ley Agraria que
terminase con la obsoleta organización de la agricultura nacional. Fue este el
primer -aunque frustado- intento de crear una Ley Agraria para el país.