A pesar del estado en el que se encuentra en
la actualidad, en la memoria de muchos no tan mayores está la gran actividad que conoció
esta venta y posada, a tan sólo cuatro kilómetros de la ciudad, inmediato a Perogordo.
Todavía se aprecian entre sus ruinas las instalaciones de habitaciones, establos,
pesebreras y otros recintos propios de estos establecimientos.