Cuaderno Ð Madrona    

   

   

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         Patrimonio Arquitectónico    

Un recorrido por las calles de Madrona a través de sus edificaciones con algunos apuntes relacionados.

 
- Plazas
  - Constitución
  - Oriente - tramo 2  
  - Eras del Mercado
 
 
- Calles, vías
  - Abades, camino
  - Antonio, San - tramo 2  
  - Antonio, San, travesía de
  - Cantarranas
  - Caño
  - Comadres
  - Eras
  - Escuelas
  - Fuente
  - Iglesia
  - Iglesia, Travesía de la
  - Losa, Camino de la
  - Molino
  - Norte - tramo 2 - tramo 3
  - Perros
  - Pozuelos, Camino
  - Prado de la Mancha
  - Prado de Río Frío, Camino al
  - Riofrío - tramo 2  
  - Riofrío, Camino de
  - Segovia - tramo 2 - tramo 3
  - Serafín - tramo 2  
  - Simarrón, Camino del
  - Transformador

         Patrimonio Arquitectónico del Lugar Ð Madrona    

Nuestro patrimonio arquitectónico es el correspondiente a una población con una economía históricamente dependiente de los ocho o nueve latifundios que conforman este Lugar y sus términos. Los pobladores del Lugar de Madrona, desde los primeros datos registrados que conocemos, mediados de S. XV, fueron todos renteros o asalariados de los grandes señores, por lo que su economía fue la de mera subsistencia, en el mejor de los casos. Esta situación de pobreza e inseguridad en las familias supone la inexistencia de remanente disponible para aplicarlo a construcciones de mayor calidad.

En el término de Madrona se encuentran materias primas suficientes para la construcción de inmuebles de gran entidad; siempre dispuso de maderas de excelente calidad provenientes de las colonias de álamos negros, de los sotos de fresnos, de las alamedas de chopos..., a su vez, en sus montes medran sabinas y encinas. Contiene asimismo su término excelentes bancales de varios tipos de piedra caliza que, secularmente, han abastecido a la construcción de casas nobles y palacios de la ciudad de Segovia, incluida la imaginería de templos y otros edificios religiosos. Además, todo ello se completa con el hecho de que, debido a la abundancia de caliza blanca apropiada, funcionaban desde antes del S. XV varios hornos para la producción de cal viva.

En consecuencia, sólo por causas de pobreza e inseguridad se puede entender que los pobladores de Madrona no realizaran más y mejores construcciones tanto públicas como privadas. La situación mejora a partir del S.XIX, en el que se emplea ya piedra caliza con argamasa de cal en mamposterías de viviendas.

Respecto a los propietarios latifundistas, ninguno de ellos ha construido jamás nada que valiera la pena, en ningún sentido. Ninguno ha habitado nunca en ninguno de sus inmuebles, construidos siempre a la baja tanto en materiales como en técnicas de construcción. Nuestro emblemático torreón, en La Casona, originario del Conde de Puñonrostro, no soportó un leve impacto de un camión y se desmoronó como un castillo de naipes. En los restos pudimos constatar la miseria de sus materiales (guijarros y cal de baja calidad), todos ellos inaprovechables. Tampoco existe en caseríos o anejos alguna edificación que se salve de esta clasificación. Sí encontramos en Torredondo, dos casas que, por pertenecer al clero de Segovia, y en su época estar destinadas, posiblemente a estancias de religiosos, se muestran grandes y de buenas calidades, aunque a gran distancia de poder considerarlas palaciegas. Una tercera casa, atribuida a algún noble por el blasón de su fachada, muestra una construcción de cierta solidez a base de mampostería de caliza y huecos adintelados. También su iglesia es digna de mención y en esta web tienen todas ellas un espacio dedicado.

En el caserío de Madrona, sólo el estamento religioso, con los diezmos y otras exacciones sobre los vecinos logró levantar el hermoso templo románico, edificado sobre magníficos sillares de caliza, del que su población ha disfrutado durante siglos. Con parte de material sobrante de piedra caliza se edificó su ermita, dedicada a la advocación de su patrono, el Santo Cristo de la Salud.

Afortunadamente, esta situación se ha revertido desde la década de 1980, como se puede apreciar a través de algunas de las más de 300 imágenes que contiene esta muestra.

Como excepciones a la regla general, hay al menos tres inmuebles de alta calidad constructiva que se pueden considerar como muy antiguos; con toda probabilidad, anteriores al S.XIX. Uno de ellos es la casa de Inocencio Santos de Frutos y Daría Miguel Bravo, en la Calle Riofrío, cuyos huecos, adintelados en piedra de granito permanecen inmutables y nos remiten a estilos desde finales del S.XVII; también nos recuerdan a las consistentes casas del gremio de la arriería. Otra es la de Eusebio de la Calle Valverde y Margarita Martín Cañas, al final de la Calle Serafín, cuya fachada principal alberga un gran arco de sillares calizos, de gran calidad y excelente factura, que parten desde el mismo suelo, cuya antigüedad se retrotrae a varios siglos. Otra es la de Vicente Esteban de las Heras y Felipa Fuentes Cañas, en la Plaza de Oriente, que también tiene un buen arco de medio punto en sillares de caliza, si bien, tanto éste como el anterior, quedaron ocultos bajo una gruesa capa de enfoscado. Desconocemos si existen más arcos y sillares ocultos bajo la cal que todavía cubre muchas fachadas, pero este tipo de construcción podría ser medieval. A este respecto no se ha realizado ningún estudio científico hasta la fecha.

El resto de inmuebles, siempre a partir del S.XIX, emplea en su mayor parte mampuestos de caliza y huecos adintelados en ladrillo, lo que significa una buena construcción. Sorprende el hecho de que, al desprender las paredes de su capa de enfoscado, aparezca piedra caliza con excelente colocación, teniendo en cuenta que no se colocó para ser vista, sino oculta por una capa de cal. Muchos vecinos, con ocasión de la actualización de sus inmuebles, han optado por dejar vistos estos muros de mampostería. Y el resultado, como se puede apreciar en esta secuencia, es excelente.

En cuanto a las obras públicas, todas son del pasado S.XX: el edificio del Concejo, de muy buena factura, el cerramiento del prado de La Mancha, el Corral de las Yeguas, el Corral de las Vacas y las dos presas en el río Frío... En lo que atañe a los puentes, éstos son por cuenta del organismo oficial competente en carreteras y también tienen apartado propio en esta web.

Es desde la década de 1980 cuando se empiezan a actualizar y construir viviendas y edificios con alta calidad y muy buen gusto. Pero esto tiene también su contraparte: numerosas casas agrarias, huertos, solares... del centro del pueblo se han reconvertido a bloques de pisos, con todo lo que ello conlleva.

El presente recorrido es una invitación a su descubrimiento.

Urbanismo

El urbanismo, entendido éste como el conjunto de normas y directrices destinadas a conseguir mejoras en el caserío, calles, plazas y vías, ha sido en todo tiempo, y aún es, algo ajeno a Madrona. Que se sepa, y a la vista está, jamás se cumplió, si es que la hubo, una sola norma urbanística destinada a la mejora de los espacios públicos: sus trazados, sus perspectivas; hacia la homogeneidad y armonía en las construcciones.... Se podría decir que este tipo de desarrollo en Madrona se atiene a un urbanismo inverso, según el cual cuánto peor mejor. Las calles y plazas adolecen de diseño, de proporcionalidad en sus trazados, de racionalidad, de aceras... y su consecuencia se puede ver en cualquier mapa de imágenes. También en esta muestra.

Lo más sorprendente es que, desde 1971, año de la anexión por Segovia y desaparición de Ayuntamiento propio, ninguna de sus corporaciones municipales se haya preocupado, cuando se estaba a tiempo, de establecer y hacer cumplir una normativa al respecto, a pesar de sus PGOU, una sola norma urbanística. Sí ha existido por parte de esta entidad otro tipo de preocupaciones, como es la de la eficacia en el funcionamiento del sistema extractivo tributario sobre los nuevos vecinos.

Una de las consecuencias más evidentes de esta desidia pública es la pérdida irreversible de oportunidades para recomponer un caserío tan desordenado y contrario a los usos y necesidades actuales. Aun hoy, vemos cómo se siguen dañando entornos y estéticas. La compañías eléctricas, por su parte, hacen todo lo que pueden para estropear fachadas y espacios públicos sin ninguna cortapisa. En este sentido, el panorama es desolador y provoca bochorno.

Afortunadamente, los particulares han atenuado esta desolación mediante la construcción de edificios con sensatez en la mayoría de los casos y de mucha belleza en otros tantos y la restauración de otros siempre con el propósito de mejorar no sólo el interior sino de sacar todo el partido posible de sus muros exteriores. En este recorrido encontramos afortunadas pruebas de cuanto se afirma.

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