Cuaderno Ð Madrona    

   

   

  PortadaPanorámicas * Edificios * Notas Historia * Creadores * Localización* Más Ð Madrona*

______ Clamores___

Alto riesgo para personas en Madrona


Desde la misma creación de la antigua carretera Nacional 110 Soria-Plasencia, puede que a finales del S.XVIII, la población de Madrona soporta un tramo de carretera urbana, que supone un gran peligro para las personas que por él han de transitar. Este peligro viene de las exiguas medidas con las que se creó este tramo, construido en elevación sobre el nivel orográfico natural para salvar el valle del río Frío, para lo que necesitaron construir dos puentes, uno para dicho río y otro, llamado aquí La Alcantarilla, para el cruce de animales y personas, aunque en ningún caso carruajes.

1.- Cuando coinciden dos o más vehículos, alguno de ellos tiene que detenerse para que pase el que viene de frente. No existe ninguna indicación de paso preferente.


A pesar de que todos los vecinos sufren este riesgo, han mostrado respecto a este problema una actitud de resignación ya histórica y, como hasta ahora no ha pasado nada grave, sin dar por buena ni aceptable esta situación, se han adaptado a sus obstáculos; pero en el momento actual, con la multiplicación exponencial tanto del tráfico rodado, como del tránsito de personas, lo están llevando a unos extremos intolerables.


Además de quienes han de caminar por él por razones de residencia o trabajo, existe otro uso frecuente y de concurrencia como es el de paseo de grupos y familias, por ser camino natural hacia distintas salidas e itinerarios, incluido el del Soto de la Grajera, lugar elegido desde tiempos inmemoriales como destino de paseo y ocio de naturaleza.


La calzada tiene un ancho de 4,60 m. y no dispone de arcenes acondicionados, por lo que, en el cruce simultáneo de dos vehículos, de cualquier medida, uno de ellos ha de detenerse y ceder el paso al otro; si en este preciso momento coinciden personas la situación se complica y se convierte en algo parecido a una yincana.

2.- La calzada tiene un ancho de 4,60, sin aceras ni arcenes; sin ningún tipo de actualización.


En lo afirmado hasta ahora se ha dado por supuesto que, dada la evidencia del riesgo, se cuenta con la sensatez y el buen hacer de los conductores. Pero la realidad nos devuelve otra situación. A cada momento se comprueba que muchos conductores no disminuyen la velocidad, ni adoptan las medidas de precaución que requiere este tramo. Irresponsabilidad que agrava los riesgos.

También se registra un aumento del paso de autocares con destino a la finca de El Sotillo, reconvertida a establecimiento hostelero para eventos. Cada vez que coinciden con alguno de estos vehículos, así como con otros agrarios como tractores, cosechadoras, etc., las personas han de bajarse incluso de la carretera para evitar atropellos.


Tampoco tiene Madrona, ni en este trayecto, ni en ningún otro, badenes reductores de velocidad.


En apariencia los vecinos se han acostumbrado, si es que esto es posible, a estas situaciones de peligro e inconveniencias, pero cuando les preguntas sobre este problema, todos coinciden en que no se puede mantener esta situación por más tiempo.

Hay otro contraste digno de destacar: quienes, por ser de fuera, lo sufren por primera vez, no se explican cómo a día de hoy puede estar este tramo en estado tan lamentable y, menos aún, que no se haya reclamado y exigido una solución. Puede parecer que los vecinos, en una suerte de estoicismo, lo hayan aceptado como una fatalidad más. Pero no es así, se trata más bien de una desconfianza en las instituciones, sustentada en muchos años de decepciones e injusticias. En el presente caso, con más de un siglo sin actualización, cualquiera que pase por este tramo percibe el peligro y su anomalía, evitables con una solución muy sencilla. Y por aquí han pasado muchos políticos y responsables, tanto de la Exma. Diputación como del Exmo. Ayuntamiento, que deberían haber tomado nota y aplicar la solución, pero claro, ninguno de ellos vive aquí ni necesita pasar "al otro lado".


SOLUCIÓN


La primera pregunta que surge es la de la competencia administrativa sobre este tramo. Entendemos que si el Ayuntamiento de Segovia ha cambiado la denominación de esta vía, que ya no es carretera sino calle, en concreto Calle de Segovia, la competencia es municipal. Y aun en la hipótesis de que no lo fuera, el mismo Ayuntamiento debería promover la solución a este problema por constituir un peligro que afecta a todo un colectivo de vecinos, que contribuyen con las mismas obligaciones impositivas que los del núcleo de la ciudad.

 

3.- Vista del lateral derecho de la carretera, sentido Ávila, libre de obstáculos, para mayor facilidad de ensanche.


La solución más evidente, lógica y sencilla es la ensanchar este tramo y dotarle con unas medidas que permitan acotar y proteger un espacio destinado exclusivamente a los viandantes. Dado que en el lado derecho (en dirección Ávila) es terreno municipal y no existe ninguna construcción, en este sentido no existe ningún problema de expropiación a particulares ni menoscabo a otros bienes públicos que entorpezcan las obras de su ensanche. El único inconveniente es la salvaguarda de los dos puentes históricos precitados, que se encuentran en perfecto estado, pero para esto hay soluciones arquitectónicas que facilitan su preservación.

 

4.- Puente histórico de La Alcantarilla. Cualquier obra debe respetar los dos puentes.


El riesgo más alto y evidente en este momento se produce en este tramo de la Calle Segovia, pero la población ofrece en todas sus vías poca o nula protección a los transeúntes y, aunque una mayoría de casos comparten el mismo motivo de falta de espacio, en otros se debe a una mala urbanización, como se puede comprobar en la Calle Cantarranas, otra calle con alto riesgo para peatones, donde, a pesar de ser la vía más transitada, no dispone de aceras. De otra parte todas las entradas al núcleo urbano deberían contar con sus respectivos reductores de velocidad. Recientemente se han impuesto multas por exceso de velocidad en el Camino de la Losa (antes carretera), contiguo a la Calle de Segovia pero, como no existe un impedimento físico que obligue a bajar la velocidad, las situaciones de abuso y peligro aumentan. Tampoco en esta vía existen aceras ni arcenes.

 

5.- Puente sobre el río Frío. Este es el otro puente que requiere preservación.

Este y otros desentendimientos del Ayuntamiento y Diputación de Segovia respecto a necesidades básicas de este núcleo poblacional, añadidos a la voracidad que despliegan respecto a la ocupación de todo tipo de recursos propios de su término, y también respecto al sistema extractivo que representa su presión tributaria sobre los vecinos y sus bienes, han sedimentado en la población una conciencia de discriminación, por la injusticia que supone respecto a los convecinos de la ciudad; esta conciencia genera, en el mejor de los casos, desapego y distanciamiento respecto a unas instituciones cuya primera función es la de salvaguardar el interés general.


Tanto el Ayuntamiento como la Diputación tienen la competencia y la responsabilidad de mejorar las condiciones de habitabilidad y seguridad de los vecinos y más, si cabe, en estos pueblos cuya anexión se produjo por imposición en 1971 mediante modos y procedimientos genuinos de la dictadura, hasta ahora no revalidados.

Texto y fotos: Fernando AYUSO CAÑAS. junio 2019

<-- anterior árboles para la vida