Cuaderno Đ Madrona    

   

   

  PortadaPanorámicas * Edificios * Notas Historia * Creadores * Localización* Más Đ Madrona*

______ Clamores___

Recuperación del Camino Real de Ávila


Mapas obtenidos del visor SIGPAC Castilla y León

Fotografías del autor.

 

La mecanización del campo marcó el antes y después de la actividad agraria. Hasta ese momento, que podemos situar en la década de los años sesenta del siglo anterior, la relación de los habitantes del medio rural con el campo era de respeto y cuidado. Se limpiaban las fuentes, se arreglaban los caminos, se arreglaban las caceras y canales, se podaban los árboles de la comunidad, se limpiaban los sotos, prados y montes y la misma sociedad protegía la integridad de caminos y fincas. Para mantener esta protección se realizaban frecuentes apeos (deslindes) sobre estos bienes, se renovaban las cruces y señales, y se remarcaban lindes y límites para protegerlos de posibles ocupaciones o desvíos. Eran tradiciones con valor jurídico, plenamente legitimadas puesto que nadie cuestionaba ni impugnaba, aunque era una posibilidad siempre abierta a mejor derecho, como se decía. Los apeos se llevaban a cabo por grupos de agricultores expertos y con arraigo y baquianos, seleccionados por su gran conocimiento de bienes públicos y privados. Además de esta selección, lo participantes debían hacer juramento solemne ante las autoridades, mediante el que se comprometían a ejecutar las mediciones y señalizaciones con plena independencia e imparcialidad. Esta forma de relacionarse con el campo hizo posible mantenerlo en completa salud, sin merma de su naturalidad y en concordia entre quienes con él se relacionaban. Y así fue transmitido de una generación a la siguiente: íntegro, limpio, sano, confiable... y en esto llegaron las máquinas, los desagües, las perforaciones, los vertidos, los herbicidas, los purines, los abonos químicos… y con ello el éxodo y la degradación.


Y de la gran estima que se tenía al campo como suministrador del sustento diario, se pasó a la idea, y a la acción, de que hay que extraer de él cuánto se pueda, de la forma más eficaz y sin miramientos. Este modelo, aunque en su primera fase ofrece buenos resultados, ya está naufragando, porque se basa en unos procedimientos de explotación desaforada, que no son otra cosa que un esquilmo, métodos que la misma naturaleza no tolera, porque son antinaturales y desconsiderados; lo que pasa es que Ella, como los mares, como la atmósfera, tarda en responder, pero su respuesta llega, y todos vamos sabiendo cómo.


Volviendo a lo nuestro, en el Apeo del Cabildo Catedral , Segovia, de 25 de enero de 1447, se alude constantemente a esta vía por cuanto las instituciones eclesiásticas de la ciudad poseían numerosas propiedades comarcanas de este camino. Y, por lo que se puede colegir de su análisis, su itinerario es coincidente con el que se describe en las Ordenanzas del Distrito de Madrona de 1906, casi cinco siglos después, aunque lo nombra de la forma que sigue:


20.
Cordel de ganados.
Desde el Valle de Tejadilla, entra en este término con dirección á Avila, pasando por La Ventilla, La Gaitana, Bernuy de Palacios, hasta el término de Fuentemilanos, por donde continúa. Anchura del cordel, 37 metros, 61 centímetros.


Itinerario

Parte de Segovia en dirección a Ávila por la actual N-110, en La Piedad, pero a la altura de la Residencia Asistida sale de esta carretera por la izquierda y desciende al Valle de Tejadilla. Cruza este valle por el bello puente medieval que salva el cañón y el arroyo del mismo nombre y, cuando sube, se dirige hacia la Venta Guedán o La Ventilla, ahora deshabitada y en ruina por falta de caminantes, hasta encontrarse nuevamente a la N-110 en un punto inmediato a una centalita eléctrica, cerca de lo que ahora es el nudo de circunvalación SG-20. Nada más cruzarla, continúa por el que ahora se nombra como Cordel de Los Paredones, que llega al caserío homónimo. En las ordenanzas citadas, para identificar este punto prefieren escoger el nombre de Bernuy de Palacios, pueblo propiedad de los Árias Dávila vaciado intencionadamente en el S.XVI. A partir de este caserío se produce otro cambio de denominación: ahora, para este tramo Paredones-Fuentemilanos se le nombra como Cordel de Las Tabladillas donde, en suave pendiente cruza el término de Cristóbales, hasta hace poco de la misma propiedad y también desaparecido, hasta llegar a Fuentemilanos, en cuyo término se integra actualmente el de Cristóbales.


A los cordeles, recordamos, les pertenece una anchura de 37 metros, 61 centímetros.


Atractivos del itinerario


El recorrido de este tramo ofrece recompensas al caminante en ambas direcciones. En primer lugar no presenta desniveles ni cuestas importantes, porque su tendido, aunque no es llano, no tiene subidas o bajadas exigentes, lo que le hace apto para la mayoría de las personas. Su firme se encuentra en buen estado, con la salvedad indicada, y es apto también para recorrerlo en bici. El primer atractivo surge enseguida, en la bajada y paso por el cañón del Arroyo de Tejadilla, por ser una peculiaridad de esta zona sus farallones y crestones de caliza; su diversidad de aves y de vegetación. Una vez vadeado, al terminar la corta distancia del ascenso, las vistas que se obtienen desde este paraje, que está a unos 977 metros de altitud, también logra detener un momento el paso para contemplar la ciudad de Segovia en su cara sur, tal vez la más monumental, la población de Perogordo y las inmensas llanuras cerealistas de esta meseta. La enigmática y serena presencia del Montón de Paja y del Montón de Trigo nos acompañarán un trayecto hasta entrar en los prados de La Serna, como anticipo del Soto Palacios (Sotopalacio en terminología local), ambos pertenecientes al caserío de Paredones. Por este soto, tras cruzar el Río Frío y el Río Milanos, que se unen unos pasos más abajo, enseguida se llega al caserío antedicho, edificado en sustitución del desaparecido Bernuy de Ríomilanos o Bernuy de Palacios, del que aún quedan algunas bases de muros (paredones).


Tras cruzar este caserío, aparecen dos caminos: el de la derecha es el de Abades, y el de la izquierda es el Cordel de las Tabladillas, por el que se llega a Fuentemilanos, que es el Camino Real de Ávila. Se extiende este cordel en paralelo al Arroyo de la Dehesa, que tributa un poco más abajo al río Milanos. Enseguida se entra en el término de otra población, desaparecida hace varios siglos: Cristóbales. Apenas quedan unas piedras y las pobres ruinas de una pobre ermita: San Miguel, muy pequeña y construida a base de calicanto con una técnica que deja mucho que desear, pero, si te molestas en superar la suave subida, te encontrarás sobre una atalaya privilegiada por cuanto desde este punto se domina visualmente toda la falda de la cordillera central: desde la catedral de Segovia hasta los confines del Cerro del Caloco, del término de El Espinar. En este tramo se disfruta del paisaje y de un entorno donde conviven fresnos con encinas. La Fuente del Cañuelo, famosa por no secarse nunca y por la calidad de su agua, se ubica en este término y es la que abasteció de agua, a través de una sabia canalización, al pueblo de Bernuy de Riomilanos. Se acaba la vegetación cuando se sale de Cristóbales y la continuación por el cordel se hace entre tierras de cereales hasta llegar, muy pronto y sin fatiga, al pueblo de Fuentemilanos, pasando tangencialmente al aeródromo del mismo nombre. El diseño de este camino, que, afortunadamente, no se reconvirtió en carretera, acorta la distancia entre Segovia y Fuentemilanos y tiene menos desniveles que la actual carretera N-110. Su no reconversión ha resultado un completo acierto por cuanto nos permite disfrutarlo tal cual fue a través de los siglos. Su distancia, entre la Plaza del Azoguejo de la ciudad de Segovia y la plaza Mayor de Fuentemilanos es de unos 12,5 kilómetros, que se convierten en 14,3 si se hace por la carretera N-110.


Aunque no lo he investigado a fondo, todo parece indicar que desde Fuentemilanos, el Camino Real de Ávila ha sido sustituido por la carretera N-110, en la mayoría de su recorrido.


Estado actual


Afortunadamente el Camino Real de Ávila no ha desaparecido ni se encuentra especialmente dañado, salvo en el tramo sobre el puente de Perogordo, en el que sí requiere intervención para reconstruir el pretil y un desmorone del muro de contención. Pero de lo que más padece este histórico camino es de olvido y desconocimiento, que también duele.


También necesita una revisión y señalización de sus dimensiones, para preservarlas. Pasado Paredones, el camino o cordel, como queramos llamarlo, está cercado por vallas de alambre, aunque tienen puertas de fácil apertura. Desconozco si quienes lo han hecho y lo mantienen cuentan con el permiso debido, si existiera tal permiso. Lo hacen para que los ganados aprovechen los pastos que ofrece el cordel. Y en el término de Fuentemilanos me temo que las medidas no se han respetado y han roturado parte del camino.


Su adecentamiento y señalización supone la recuperación de una vía verde fácil y atractiva para la población de Segovia y las poblaciones cercanas. Y esto es lo que se reclama desde esta página: un deslinde del Camino Real de Ávila. En realidad es algo que, por haberse descuidad durante tanto tiempo, se necesita para todo tipo de vías y suelos públicos. Pero, como por alguno hay que empezar, éste es uno de los mejores candidatos.
Las tareas de deslinde siempre las hicieron los propios labradores, mediante el procedimiento descrito antes. En la actualidad no sé a quién corresponde este cometido, pero, dado que el camino abarca varios términos, parece que es la diputación Provincial la responsable de su adecentamiento e integridad.



Fernando A.C. julio 2017.

 

Publicado por EAS el 15 de julio de 2017 . Pero como El Adelanntado no mantiene las URL, no doy el vínculo porque no funcionaría.

* * *

 
<-- anterior árboles para la vida ... sigue -->